De
dónde sacaron los costarricenses que ellos --como pueblo-- son
superiores a los otros pueblos centroamericanos y en particular,
superiores al pueblo nicaragüense?
¿Quiénes
enseñaron a los ticos ese sofisma que pretende convertir en verdad
absoluta lo que es esencialmente falso?
No nos referimos a los gobiernos ni a los sistemas políticos, sino a la esencia de los pueblos.
Y es evidente que ningún pueblo es superior a otro.
Los costarricenses seguramente alegarán que la educación de Costa Rica es superior a la de Nicaragua, y por tanto el tico necesariamente supera en todo al nica.
Esto pareciera una verdad irrebatible, pero los resultados, los hechos, demuestran una realidad diferente y frecuentemente contraria a los resultados de esa pretendida educación.
Podemos aceptar que la escolaridad de Costa Rica es más formal y generalizada que la escolaridad de Nicaragua.
Pero ¿cómo se explica que Nicaragua haya generado multiplicadamente más ciudadanos talentosos que Costa Rica en la literatura, la cultura, las artes, las ciencias, la tecnología y hasta en los deportes? ¿Incluso más hombres y mujeres históricos? Sin duda que la razón de esta superioridad nicaragüense no se aprende ni se desarrolla en las escuelas ni en los sistemas escolares oficiales.
La comprobable, indudable y evidente superioridad nica es producto del esfuerzo individual que se multiplica al margen de todos los gobiernos y sistemas políticos, porque está en el espíritu de superación de gran cantidad de nicaragüenses.
Por ahora, un sólo ejemplo: Rubén Darío. Darío nació en una extrema pobreza, fue despreciado por su padre desde antes de nacer, a los cuatro años fue regalado por su madre a sus tíos abuelos. Fue solamente a la escuela primaria porque era obligatoria y gratuita por ley. Nunca puso un pie en un primer año de secundaria. Su máxima escolaridad llegó hasta el sexto grado de primaria.
Sin embargo, este Rubén Darío nicaragüense, por su propio genio y esfuerzo autodidacta, revolucionó la poesía en español, creó la escuela Modernista de la poesía en español y revirtió la poesía que antes solamente llegaba desde España a América Latina: «Desde Darío la poesía ya no vá de España a América, sino que viene de América a España».
Los prejuicios de los costarricenses sobre los nicaragüenses son producto de la ignorancia y la propaganda. La permanente campaña de los medios de comunicación de Costa Rica para mostrar las miserias de los inmigrantes nicas, han manipulado la mente de los ticos para juzgar al todo pueblo nicaragüense tomando como medida a los trabajadores inmigrantes de extracción campesina. Llegan a la falsa conclusión de que todos los nicaragüenses y Nicaragua son iguales al barrio La Carpio, una villa miseria de nicas trabajadores inmigrantes campesinos en San José.
Otro elemento que refuerza el mal juzgamiento de los nicas es que una televisora de Costa Rica compró a los canales de Nicaragua programas de sucesos rojos, pletóricos de violencia, sangre y sordidez. Estos «noticieros» amarillistas son la vitrina donde los ticos ven y juzgan a los nicas, y esto es parte de la generación de su pretendida superioridad. Naturalmente que el binomio gobierno y medios ticos nunca enseñan su lado de criminalidad y corrupción, y menos en la televisión, porque la criminalidad en Costa Rica es mucho mayor que la de Nicaragua.
Los ticos ocultan sus altos niveles de turismo sexual, su convivencia con el narcotráfico y su corrupción gubernamental (por algo tienen encarcelados a dos expresidentes y se está cuestionando a la actual presidenta Chinchilla como beneficiaria de los intereses de la mina Las Crucitas).
No nos referimos a los gobiernos ni a los sistemas políticos, sino a la esencia de los pueblos.
Y es evidente que ningún pueblo es superior a otro.
Los costarricenses seguramente alegarán que la educación de Costa Rica es superior a la de Nicaragua, y por tanto el tico necesariamente supera en todo al nica.
Esto pareciera una verdad irrebatible, pero los resultados, los hechos, demuestran una realidad diferente y frecuentemente contraria a los resultados de esa pretendida educación.
Podemos aceptar que la escolaridad de Costa Rica es más formal y generalizada que la escolaridad de Nicaragua.
Pero ¿cómo se explica que Nicaragua haya generado multiplicadamente más ciudadanos talentosos que Costa Rica en la literatura, la cultura, las artes, las ciencias, la tecnología y hasta en los deportes? ¿Incluso más hombres y mujeres históricos? Sin duda que la razón de esta superioridad nicaragüense no se aprende ni se desarrolla en las escuelas ni en los sistemas escolares oficiales.
La comprobable, indudable y evidente superioridad nica es producto del esfuerzo individual que se multiplica al margen de todos los gobiernos y sistemas políticos, porque está en el espíritu de superación de gran cantidad de nicaragüenses.
Por ahora, un sólo ejemplo: Rubén Darío. Darío nació en una extrema pobreza, fue despreciado por su padre desde antes de nacer, a los cuatro años fue regalado por su madre a sus tíos abuelos. Fue solamente a la escuela primaria porque era obligatoria y gratuita por ley. Nunca puso un pie en un primer año de secundaria. Su máxima escolaridad llegó hasta el sexto grado de primaria.
Sin embargo, este Rubén Darío nicaragüense, por su propio genio y esfuerzo autodidacta, revolucionó la poesía en español, creó la escuela Modernista de la poesía en español y revirtió la poesía que antes solamente llegaba desde España a América Latina: «Desde Darío la poesía ya no vá de España a América, sino que viene de América a España».
Los prejuicios de los costarricenses sobre los nicaragüenses son producto de la ignorancia y la propaganda. La permanente campaña de los medios de comunicación de Costa Rica para mostrar las miserias de los inmigrantes nicas, han manipulado la mente de los ticos para juzgar al todo pueblo nicaragüense tomando como medida a los trabajadores inmigrantes de extracción campesina. Llegan a la falsa conclusión de que todos los nicaragüenses y Nicaragua son iguales al barrio La Carpio, una villa miseria de nicas trabajadores inmigrantes campesinos en San José.
Otro elemento que refuerza el mal juzgamiento de los nicas es que una televisora de Costa Rica compró a los canales de Nicaragua programas de sucesos rojos, pletóricos de violencia, sangre y sordidez. Estos «noticieros» amarillistas son la vitrina donde los ticos ven y juzgan a los nicas, y esto es parte de la generación de su pretendida superioridad. Naturalmente que el binomio gobierno y medios ticos nunca enseñan su lado de criminalidad y corrupción, y menos en la televisión, porque la criminalidad en Costa Rica es mucho mayor que la de Nicaragua.
Los ticos ocultan sus altos niveles de turismo sexual, su convivencia con el narcotráfico y su corrupción gubernamental (por algo tienen encarcelados a dos expresidentes y se está cuestionando a la actual presidenta Chinchilla como beneficiaria de los intereses de la mina Las Crucitas).
prestado de una panelista del foro cnn llamado carne asada